
Colmillo.... me encantaría haberte visto en esa...

. Me he reído muchísimo con tu anécdota. Y lo mejor de todo, la foto de tu perro

.
Qué bonito es, es precioso, ya te dije que le dieras un beso en el hocico de mi parte. Pero es que ahora te digo que le des tres y que le rasques detrás de las orejas de mi parte. Junto con un achuchón, tipo abrazo, por el cuello.
Es precioso, de verdad, que sepas que me he descargado la foto. Qué bonito es, joder!

. Un día, me lo presentas.
Otra de perros. Esta no es muy graciosa, más bien no tuvo ninguna gracia, pero bueno.
Mi hermana tenía una perrilla de Rottweiller, que se llamaba Nico. Con nosotros era cariñosísima, pero con el resto de la humanidad, era una fiera. No toleraba a los extraños, se le erizaba el lomo y gruñía enseñándo toda la pedazo de boca, que imponía muchísimo. Era muy fuerte, con mucho peso (unos 45 kilos) y muy compacta, con un pecho descomunal y una cabeza redonda de bestia parda, que no podía con ella. Murió de cáncer

, pero esa también es otra historia. El caso es que mi hermana la cruzó dos veces y tuvo dos camadas que vendía a particulares. De la última camada sólo sobrevivió una perrilla, el resto murió de un extraño virus. El virus lo cogió, inicialmente la madre, y se lo transmitió a los cachorros. Estaba muy malilla y no podía darles de mamar, la perra a los cachorros, tenía fiebre y la leche no le subía bien. Mi hermana les daba el biberón a cada cachorro, cada tres horas, para intentar sacarlos adelante. Pero al final también cogieron el virus y fueron muriendo uno tras otro, menos esta perrilla
El caso es que mi hermana se llevó un disgustazo de la leche y no volvió a tener más camadas y como se recuerdo, se quedó esta perrita que sobrevivió, se llamaba Bady (también murió de cáncer, maldito karma que persigue a mis genes...). Así que, también vivíamos en un chalet y teníamos a las dos Rottweiller y a un Boxer atrigrado que era un bombón de perro. El único peligro que corrías con él, era que te llenara de babas y te ahogara en ellas. Nunca peleaba con ningún perro, no gruñía, apenas ladraba y adoraba a cualquiera que se le acercase. Vamos, un polo opuesto con respecto a las dos perras.
Cuando la hija (Bady) empezó a creer, comenzaron los problemas con la madre (Nico), por el territorio. Las dos por separado, se llevaban estupendamente con Otto (el Bóxer), le adoraban, le besaban, le chupaban, le daban mordisquitos y jugaban con él. Pero las dos juntas no se toleraban, hasta el día que se enzarzaron y hubo que separarlas porque se tiraban la una al cuello de la otra, y ya sabeis que estos perros, hacen presa cuando muerden y no sueltan.
El caso es que estábamos un día en el jardín, era primavera. Y estaba Otto suelto y las dos perras también en el jardín, pero atadas con unas correas largas y cada una en un extremo opuesto del mismo. Bady, era muy agresiva, muchísimo. Llegó un momento que a mí no me toleraba bien, sólo a mi hermana y a mi cuñado, al resto, en cuanto te descuidabas te marcaba e incluso llegó a tirarse encima de mí y a morder a mi padre por la espalda. Que gracias a que era invierno y llevaba una cazadora gruesa, no llegó a claverle los dientes. Porque atravesó el cuero de la cazadora, el jersey, la camisa y camiseta que llevaba mi padre, y le dejó un profundo arañazo en la espalda, que sangraba.
En un momento mi hermana se despistó, no sabía que Nico y yo estábamos también en el patio. Soltó a la perra sin avisar, yo me ví venir a una mala bestia enfurecida, negra, enseñando dientes y con lomo erizado de cuarenta y tantos kilos a toda hostia hacia mí. Yo estaba al lado de Nico, acariciándola y mi cuñado estaba a mi lado. Mi cuñado que vió venir a la perra, dió un tirón de mi brazo y me empujó al suelo, "ni te muevas" gritó. Mi cuñado mide 1,90 y pesa casi 100 kilos, se puso delante de ella y paró su avance, pero le tiró al suelo. Él la había cogido por el cuello, pero al tirarle al suelo, se le soltó de entre los brazos y de un salto se tiró a por Nico.
Le dió un soberano bocado en el cuello, yo respiré, no os voy a mentir, me engancha a mí con ese mordisco y me destroza. Mi cuñado reaccionó le metió un puñetazo, en la cabeza a Bady. Sí, os lo juro, un puñetazo, para atontarla y que soltara a Nico, que como estaba atada, no podía defenderse. Logró que soltara el cuello y la cogió con los brazos muy extendidos y el cuerpo muy separado de ellos, desde las dos patas de atrás, por la zona de las ingles y ahí permaneció aguantando los revolcones de Bady y los mordiscos que lanzaba hacia detrás, para intentar soltarse. Yo me fuí a por Nico que también estaba muy enrabietada, la agarré más de la correa por el collar, para intentar separarlas.
Era tal la fuerza de Bady, que arrastraba a mi cuñado. A gritos llamamos a mi hermana, que apareció corriendo con una correa corta. Le puso como pudo la correa y mi cuñado por fin, logró separarlas.
De la odisea, mi cuñado se llevó un tirón en uno de los hombros de intentar separarlas, Nico un mordisco que, gracias a Dios, no fue muy profundo y yo un acojone descomunal.
Ya sé que no tiene gracia, pero me lo has recordado.
PD: No tengais Rottweillers
