La verdad es que nunca fui aficionado a la saga Star Trek. Aún así, he visto algunas pelis y algún que otro episodio de la serie, y he de decir que alguno/a me entretuvo lo suficiente pero sin llegar a apasionarme. En esta ocasión el trailer ha obrado milagros porque ha llevado al cine a nuevos aficionados y a ilusos como yo, a verla en casa. Nuevamente mis felicitaciones al montador del trailer. ¡Qué manera de vender esta decepcionante pelicula!. Y es que, quienes esperasen del nuevo Star Trek, algo que trascendiera a la franquicia para ir un poco más allá, se llevarán un chasco.
Es decir, lo mismo de siempre pero con un solvente presupuesto para que no fuera igual de cutre que siempre. Lo único rescatable es que los pijamas de la tripulación, los cutre efectos especiales, las maquetas de cartón, y todo lo demás, se han puesto al día. Por ahí no defrauda. Solo defrauda en todo lo demás.
Ya que en realidad, la película no deja de ser la típica historia de aventuras con todos los ingredientes típicos y tópicos. Así tenemos al protagonista de infancia afligida, un antagonista a su lado, que viene a ser el secundario cómico (o al menos lo intenta), y un malo mononeuronal al que se le pretende dar algo de profundidad en su ofuscación, debido a una injusticia cometida años atrás que termina convirtiéndose en un ser trastornado. A partir de estos elementos, mil veces vistos, se construye una historia plana, con toques de humor de lo más odiosos que no hacen sino banalizar la historia convirtiéndola en totalmente insustancial en plan chorra juvenil.
En su tentativa por reanimar una saga que parecía perdida en el tiempo, el director J.J. Abrams ha inmolado a toda una generación de veteranos trekkies, en favor de una nueva oleada de público menos exigente, más palomitero y sobretodo muy rejuvenecido, demasiado diría yo. Se deja ir un poco más y nos pone a Harry Potter y compañía a pilotar la Enterprise. Lejos de renovar dignamente la saga, la banaliza, convirtiéndola en un entretenimiento hueco.
Esto es cine de ver y olvidar, de usar y tirar, una vez terminada la película se olvida al instante. En mi caso, en cuanto termine de escribir esta pseudo-crítica.
Eso sí, tenemos el munífico cameo del Spock original, Leonard Nimoy, que imagino en seguida volvería al hospicio tras terminar de rodar.
