El otro tipo, es el que no sólo arrastras sino que te ancla a un determinado momento de tu historia personal, laboral, económica, familiar... y ese es el lastre que debes cortar. Cuando el saco que portas, es demasiado pesado y sientes que no se puede volver a levantar, porque la balanza está permanentemente decantada en uno de sus lados y eso te hace sentir mal... ese saco, es el que debes tirar.
¿Que cómo se tira a la cuneta? Mi hermana te diría: "uno, dos, tres... ¡ya!"






Ahora en serio, lo único que te impide tirarlos a la cuneta es un maldito complejo de culpabilidad, que es todavía peor que el propio miedo al miedo en sí. Es aún más paralizante, la culpa, que el miedo. No existe la culpa, ni el miedo al fracaso, o... más bien, no debería existir porque impide avanzar. Y la vida es un continuo cambio. Hay que saber adaptarse a ellos. Cuesta. Pero lo más inteligente es, adaptarse al cambio que supone, al menos, una liberación personal o interior.
Y sin saber de qué estamos hablando



Creo que ésta conversación ha sido de las más enigmáticas que he tenido. Y a todo esto, generalizando y sin tener claro de lo que se habla

