

Pues nada, aquí os dejo el primer (y espero que no último) capítulo de "En busca de la Verdad, Chloe Sullivan."

P.D: Pensé en meter este post en el subforo de Chloe Sullivan pero si no me equivoco va dirigido a la actriz: Allison Mack, por eso pensé que sería mas apropiado meterlo en el subforo de Chlark.

---------------------------


· Intro En busca de la verdad Chloe Sullivan
http://www.youtube.com/watch?v=WM9yuB3jLS4
· Personajes




· Personajes Invitados




1x01 Destino || Fecha de emisión: 10-02-07
A la mayoría de los estudiantes que acaban el instituto la primera duda que les asalta es ¿Qué será de mí a partir de ahora? Bueno, en mi caso no fue tan difícil decidirme, es más…no recuerdo nunca haberme decidido. Desde siempre mi pasión ha sido el periodismo y mentiría si os dijese que es cosa de familia ya que mi padre trabaja en una fábrica y mi madre…mejor no decir nada.
Centrándonos en el tema, desde pequeña siempre he querido conocer la verdad, y cuando digo la verdad a veces hasta exagero ya que la curiosidad siempre ha llamado a mi puerta, desde que jugaba en el parvulario con los demás niños intentando saber por qué motivo mi profesora siempre venía tan arreglada los días que tenía reunión con el director hasta el instituto desvelando pequeños misterios de por qué las animadoras tenían tanto control sobre algunos chicos o algunos de los innumerables casos de “freaks” en Smallville afectados por la lluvia de meteoritos.
Pero tarde o temprano todo llega a su fin y la vida en el instituto llegó a un punto y aparte.
Metrópolis, una de las grandes ciudades del estado de Kansas; es el principal escenario de mi primera y verdadera aventura a solas: El Daily Planet.
Ser la directora de “La Antorcha” no supuso tanto esfuerzo a la hora de hacerse con el puesto, para muchos era solo un periódico estudiantil, pero para mi significó mucho mas que eso, era lo más cerca que podía estar de alcanzar mi sueño. Es obvio que no puedo pretender ser la directora del Daily Planet, de hecho... no es quiera serlo pero, conformarme aunque sea con ser “la chica de los cafés” sería para mi una victoria.
Con los nervios a flor de piel me dirijo a la entrada principal del periódico, no es la primera vez que he estado aquí pero la respiración se me corta cada vez que veo sus grandes puertas giratorias y su enorme y elegante edificio con innumerables plantas.
Nada más entrar, una recepción aguarda al fondo con una recepcionista que parece ser más un radar humano que una humana en sí salvo por su imparable boca que no deja de pronuciar frases tajantes como “llama en otro momento”, “no nos interesa” o “¿tienes idea a donde llamas?”. No sólo le bastaba con tener el auricular enganchado a la cabeza sino que miles de teléfonos suenan a su alrededor deseando ser descolgados, muchos con citas, ofertas de trabajo, noticias de última hora, llamadas de desconocidos o quién sabe, algún ligue que tenga la recepcionista suelto por ahí.
Unos metros más a la izquierda, aguarda uno de los ascensores que no para de hacer “Tlin” y dejar de moverse a lo largo de las más de 30 plantas del edificio. Tras ver como se abre la puerta y decidir entrar en él, la primera vista con la que te encuentras es con la de “miles” de periodistas, repartidores y demás personal cuchicheando, pegando voces o bebiéndose un café a toda prisa. Tras coger hueco, el ascensor empieza a moverse y tras el intento de pulsar el botón del piso 36, manos por todos lados pulsan otros niveles convirtiendo al ascensor en un autobús que se recorre medio Kansas donde deja y recoge “pasajeros”.
Tras el agobiante minuto en ascensor, me encuentro en el piso 36, una gran puerta al fondo señala el despacho de la directora: Pauline Kanh.
Continuará...
La verdad es que me sorprendió mucho su llamada, no me esperaba para nada que en medio del inicio universitario me llamase un secretario buscando según palabras textuales “a la estudiante de Kansas que consiguió tener su propia columna”.
En ese preciso instante lo primero que se me vino a la cabeza fue Lionel Luthor. Es cierto que sin él no hubiese conseguido esa tan ansiada columna en uno de los periódicos más prestigiosos del mundo pero a estas alturas, me arrepiento de que hubiese sido un Luthor el cerrajero que guardase mi llave a la puerta de la felicidad.
La directora Kahn vestía traje de chaqueta color azul marino y una falda hasta las rodillas de color caqui. No llegaba a verle los zapatos que llevaba ya que estaba postrada en su enorme mesa pero intuía a kilómetros que ella y la moda no iban de la mano a todas partes. Se notaba que era una currante en toda serie, y eso lo intuí por las dosis de café que había tomado desde comienzos de la mañana (eran tan sólo las 10:00h) además su peculiar dentadura mostraba un tono amarillento que me recordaba a la dentadura de mi antiguo profesor de historia en el instituto, aunque en su caso no es que bebiese mucho café, mas bien su mujer no debía de incluir en la lista de la compra “dentífrico para caballos”.
Lo primero que hizo Pauline Kanh fue hacerme un escáner completo de arriba abajo hasta que clavó sus ojos en los míos. Se percató al momento del nerviosismo que llevaba encima, mis pupilas no cesaban el movimiento y tras un leve movimiento de ceja por su parte, me pidió que tomase asiento.
Tras colocarse unas gafas de aspecto amañado y revisar mi historial no pude evitar la duda y pasé a la acción:
C.Sullivan: Perdone la pregunta señora Kahn pero…¿ por qué estoy aquí?
P. Kahn: Mmm…Quería conocer a la estudiante de la capital de los meteoritos que consiguió hacerse con una columna en el Daily Planet. La verdad es que no entiendo como mi antiguo predecesor pudo contratar a una chica aficionada al periodismo a cambio de un cheque sellado por Lionel Luthor. Curioso ¿no?
C.Sullivan: Usted misma lo ha dicho: el dinero. No es que tenga interés en pedirle de nuevo la columna que en su día tuve pero me conformaría con cualquier cosa en el periódico señora Kahn.
P.Kahn: No te precipites Sullivan, retomemos tu paso por el periódico, bien…veamos, tras tu llegada al Daily Planet y tras tener tu columna durante unos meses…algo inesperado ocurrió y fuiste despedida y no precisamente por hacer mal tu trabajo; algo debiste hacerle a Lionel Luthor que le cabreó mucho…recuerdo que el día que te despidieron hubo tarta.
La directora Kahn puso una expresión de deseo recordando esa tarta, daba la impresión de que no había desayunado en toda la mañana o quizás realmente, esa tarta estuvo deliciosa en su momento.
Me tenía entre la espada y la pared, en ese momento me sentí un simple patrimonio de la Luthor que terminó siendo desechado. Aún recuerdo el día en que mi sueño en el Daily Planet llegó a su fin, fue duro…y sabía que algún día esto tendría que acabar sabiendo que detrás estaba Lionel.
No podía permitir que la conversación acabase así, estaba dispuesta a hacer lo que fuese por conseguir trabajo en el Daily Planet.
C.Sullivan: Escuche señora Kahn, vale que mi paso por aquí no haya sido fascinante que digamos pero todo el mundo algún día debió empezar por alguna parte, y usted también. Yo solo quiero una oportunidad, una de verdad.
Le había dado donde más duele. Todo el mundo sabe que cualquier periodista algún día tuvo que empezar a trabajar en los surburios sudando la gota gorda. Estaba dispuesta a pasar por ello, y no podía permitir que me diesen una patada en el culo sin manifestarme antes.
P.Kahn: Es cierto, todos empezamos por alguna parte. A mi me movió hasta aquí mi espina dorsal, ¡dígame Sullivan! ¿Tiene usted espina dorsal?
C.Sullivan: ¡¡Por supuesto!!
P.Kahn: Bien, ¿quieres una oportunidad?
Había escuchado las palabras que quería, pero aún no cantes victoria Chloe, sólo ha preguntado en tono desafiante, ¿estoy a punto de tener la oportunidad de enfrentarme al batallón de criticas de Pauline Kahn? ¿O simplemente hará el típico comentario de “Si quieres una oportunidad prueba en las Páginas Amarillas”?
Estaba nerviosa, tenía el pulso a cien por hora y mis ojos y oídos actuaban por si solos.
P.Kahn: …empieza por traerme una historia. Un reportero de investigación de verdad es lo que hace antes de ponerse el sello del Daily Planet.
Estaba alucinada, no podía creérmelo pero, no tarde en aceptarlo. Tenía una oportunidad, sin cheques de por medio, ni dinero Luthor al acecho. Tenía que conseguir una historia, y estaba dispuesta a hacerlo.
Continuará...
Busque en Internet noticias de interés e incluso busqué en archivos antiguos del Muro de las Rarezas que guardaba en una caja que me había traído hasta la residencia pero de nada servía ya que pensándolo bien, esas historias eran propiedad de La Antorcha. Un buen reportero no escribía historias ya plasmadas en otro periódico.
Contacté con algunos amigos de Smallville para saber si tenían algo pero nada. Todo parecía normal. Aunque suene extraño, hecho mucho de menos Smallville, tantas cosas vividas en ese pequeño pueblo lo convertía en algo especial.
Decidí parar la búsqueda y relajarme, necesitaba pensar en algo a pesar de que daba la impresión de que todo suceso interesante se escondía de mis preguntas.
Pasaron uno, dos y tres días: nada. Con las clases y mi traslado a Metrópolis era como si los días pasaran volando, ni siquiera las noches de insomnio fueron suficientes para encontrar algo, eso sin mencionar la tortura de tener que escuchar a mi compañera de piso roncando, alguien debería enseñarle a respirar más por la nariz.
Cuarto día y nada interesante que captase mi atención hasta que me entero de casualidad de algo bastante inesperado. Mientras iba por los pasillos del campus, tres chicas que mas bien parecían Barbies hablaban de una Hermandad próxima a la universidad. Hablaban con tanto entusiasmo que era difícil creerlo. Cualquier estudiante a lo último que quiere llegar es a tener que estar viviendo en una hermandad durante sus estudios y tener que estar antes de las 12 en casa como si de Cenicientas se tratasen.
Entonces pensé que debía intentarlo, nunca hay que dejarse llevar por las apariencias así que me puse a ello.
Tras merodear un poco por el “San Google” di con lo que buscaba aunque a simple vista no llamó mi atención. Una hermandad cerca del campus de Metrópolis conocida como Tri Psi Sorority, una bonita mansión donde según se cuenta viven solo chicas universitarias que estudian en Metrópolis. Hasta ahí todo normal, pero tras revisar los archivos de sus integrantes y fijarme en las fechas, resulta que hasta mi abuela podría estar ahí disfrazada de chica modelo. La mayoría de sus integrantes llevaban años en esa hermandad y no han salido nunca.
La responsable es una Barbie más, Buffy Sanders, también estudiante de Metrópolis. Tenía que dar en el clavo y para ello nada mejor que revisar un poco su historial.
Buffy Sanders, antiguamente vivía en Smallville y según se cuenta, sufrió un ataque de murciélagos en una de las cuevas de las afueras del pueblo. La cosa va tomando forma, ya solo faltaba coger al toro por los cuernos.
Llegó un momento en el que me percate de algo: Lana Lang, mi mejor amiga había ido a esa hermandad días antes buscando sitio a falta de hueco en la residencia y cuando digo días son tres. Ayer por la mañana me la encontré tirada en mi cama, según me contó estaba de resaca debido a una fiesta que tuvo la noche anterior.
El caso es, en el caso de que Lana hubiese sido admitida en la hermandad con toda normalidad me hubiese avisado pero…¡¡no lo ha hecho!! No dudé un segundo y tras dar con un cartel que anunciaba una fiesta de disfraces esa misma noche en la hermandad Tri Psi me encamino con mi amigo Clark hasta el palacio de la silicona y el gloss.
Tras infiltrarnos en la fiesta, me percato de algo: Lana Lang bailando con un tío que parece más bien un perro en celo que toqueteaba a su acompañante y viceversa. En ese preciso instante todo tiene sentido, Lana Lang en toda su gloria y con su disfraz de gatita, mostraba unos grandes y afilados colmillos que sin lugar a duda, corroboraba que se trataba de algo relacionado con el incidente de Buffy Sanders en la cueva.
De pronto, veo como esos colmillos se abalanzan a mi cuello y me encuentro con una herida enorme sangrante que hace que mi vista y mi mente se nuble por completo.
Continuará…
Tras verme reflejada en un espejo contiguo a la cama pude ver dos marcas tan grandes como cráteres dibujadas en mi cuello.
¡Lana! Pensé, en ese momento recordé que había sido mordida por mi mejor amiga. Un consejo que os doy es que nunca te enfrentes a una vampira cuando tenga hambre, aunque sea tu mejor amiga.
Eran las 03:36 de la madrugada. Un médico se acercó a mi camilla, parecía nervioso y le temblaba el pulso. Me preguntó que es lo que me había pasado y me limité a contestarle que había sido mordida.
El doctor se me quedó mirando hasta que irrumpió en la puerta un Clark cansado con unas ojeras que le llegaban hasta las mejillas, sin mencionar la marca de pintalabios en el cachete izquierdo.
El doctor nos dejó a solas y Clark me dedicó una sonrisa, parecía alegrarse tras verme despierta.
Lo cierto es que pasé cerca de 16 horas en una cama sin saber que había sido de esas vampiresas y de Lana. Fueron las 16 horas mas largas de mi vida a causa de la intriga y de los constantes pinchazos que me hacía sentir la prueba del crimen de la nueva Vampirella.
Con la ayuda de un suero traído de la Luthor y observaciones del doctor pude salir del hospital deseando resolver el caso.
Pues si, al parecer Luthor había proporcionado el suero para curar la mordida producida por una rabia según me había informado el doctor. No hacía falta pensar nada, próximo destino: la mansión Luthor.
Allí estaba mi calvo “favorito”, Lex Luthor, un hombre rico y capaz de hacer cualquier cosa con tal de tener poder.
L.Luthor: Me alegra verte Chloe ¿que tal la herida?
C.Sullivan: Recuperándome a base de gasas y esparadrapo, sin olvidarnos del milagroso suero que proporcionaste al hospital Lex. Dime, ¿es una corazonada mía o no tienes ni idea del caso “Buffy la Vampira”?
L.Luthor: He estado hablando con Clark, parece que Lana está infectada por el virus de la rabia que le ha transmitido Buffy Sunders. Hace 6 años fue atacada por una oleada de vampiros en unas cuevas cercanas a Smallville. Al parecer, los vampiros bebían un agua que almacenaban restos de meteoritos en la profundidad lo cuál hizo que Buffy…
C.Sullivan: …se convirtiese en toda una vampira ¿no es así? Y si no me equivoco ¿entonces Lana fue infectada por Buffy tras una mordedura o algo así?
L.Luthor: Así es, solo que más que una mordedura fue un rito donde la sangre era la principal protagonista.
C.Sullivan: ¡Vaya! Lástima que Lana no recordase el rito, me vería muy sexy con una dentadura afilada (Ironía).
Tenía la historia, ahora solo faltaba transcribirla. Tras una visita al hospital para ver como estaba Lana y comprobar que sus colmillos desaparecían tras la inyección del mismo suero que me administraron horas antes decido visitar la Hermandad.
Según la policía de Metrópolis habían organizado una redada para capturar como si de mariposas se tratasen al batallón Barbie para llevarlas a Luthorcorp donde les administrarían también el milagroso suero desarrollado por los científicos de Lex.
Pensándolo bien, no me extraña nada que un Luthor estuviese detrás de esto ¿ Me pregunto que pensará de todo esto Kahn cuando lea el apellido Luthor en mitad del reportaje?
Tras unas horas de recopilación de datos y de comprobar detalles de último hora, mi impresora estaba sacando a la luz mi primera historia para el Daily Planet. No sabéis el gusto que da ver como acabas un trabajo mientras disfrutas de un café mañanero, eso sí…siempre hay alguna aguafiestas interrumpiendo con su voz de pito y parloteando frases como “Son las 7 de la mañana, dile a tu trasto que deje de sonar o llamaré a los encargados de la residencia”.
10:00am, Daily Planet, piso 36. El despacho de Pauline Kahn esperaba mi artículo. Tras cruzar la puerta y volver a encontrarme con la vendedora de billetes rumbo al país de la felicidad de Chloe Sullivan dejo sobre la mesa con paso triunfante una carpeta de nombre “La hermandad de vampiras muerde el polvo”.
En ese momento Pauline toma en sus manos el artículo y mientras lo lee con sus gafas de Mary Popins empieza a murmurar y a soltar algún que otro suspiro.
P.Kanh: ¿Vampiras? Sullivan, la puerta del Inquisitor está a dos o tres manzanas del Daily Planet.
C.Sullivan: Espere señora Kahn, esta historia es cierta, ahí tiene toda la documentación que certifica que es verdad, esas chicas fueron afectadas por un virus parecido a la rabia que provocaba en ellas un insitito de vampiras creándoles colmillos caníbales además de tener aversión a la luz.
P.Kahn: Hum…
C.Sullivan ¿Hum? ¿Es un “hum” bueno o malo?
P.Kahn: Verás Sullivan, esto no es un periódico sensacionalista pero está claro que tienes talento escribiendo. Estas admitida pero a partir de ahora recuerda que dejas atrás tu periódico de instituto donde no hay historias de vampiras sedientas de sangre ni tendrás a alguien que sostenga tu columna.
C.Sullivan: ¿En serio?
Estaba emocionada, tenía ganas de darle un abrazo pero sabía que no debía hacerlo a menos que quisiera escuchar las voces estridentes que minutos antes le había soltado a uno de sus reporteros.
Sabía que tendría que empezar de cero y a pesar de que no parece muy atrayente, mi primer trabajo en el Daily Planet se sitúa en el sótano. Un gran almacén lleno de mesas, repartidores y gente atendiendo llamadas de teléfono o buscando lápiz y papel para apuntar las órdenes de sus superiores.
Había dado el primer paso importante, estaba dentro del Daily Planet y no podía estar más contenta aún sabiendo que Kahn no publicaría mi artículo.
Tras soltar mi caja a tope de material de oficina, siento como entro en un mundo donde los sueños van tomando forma y un sin fin de sensaciones surgen en mi mente.
Ahora es el momento Chloe. ¿lista para conocer los surburios de uno de los periódicos más prestigiosos del mundo?
Continuará…
Son las 05:00 pm en la gran Metrópolis, a estas horas estaría en la residencia y en pleno séptimo cielo, pero por suerte o desgracia, me ha tocado pasar mi segunda madrugada en el Daily Planet. Varios encargos tales como recibir reportajes, transcribir algunos textos u ordenar antiguos archivos del año 93 son mi objetivo desde hace unas 5 horas. Ni casos paranormales, ni acción en toda su gloria. Como mucho, lo más emocionante que puedas ver esa noche es como la señora de la limpieza discute con uno de los guardias de seguridad que le acaba de pisar el suelo recién fregado.
En dos horas estaré fuera y podré “saborear” mi única media hora de gloria de descanso en la residencia hasta la primera clase en la Universidad. Lo cierto es que hubiese sido así sino hubiese sonado un ruido estridente en los pasillos del periódico. Había una nube de humo y sentía el calor de las llamas...algo había pasado y estoy segura de que no se trataba de la señora de limpieza sacando una llamarada por su boca para dar su merecido al guardia de seguridad.
…Capítulo 05: Zero Consecuencias.
Las llamas se habían extendido hasta el final del pasillo rumbo a uno de los ascensores principales, muchos de mis compañeros de velada habían empezado a correr en dirección a la salida de emergencia salvo yo y un chico de pelo rizado que se había acercado hasta el pasillo.
El guardia de seguridad estaba tendido en el suelo, y la señora de la limpieza no paraba de gritar, tenía la cara sangrando a causa de una de la ventanas que había estallado por el impacto de la bomba.
El chico que ahora me acompañaba se acercó a comprobar que la señora se encontraba bien, yo me acerqué hasta el guarda de seguridad para comprobar si seguía vivo. Respiraba con dificultad a causa del humo y me tendió el brazo para decirme algo: “Debes huir, es peligroso…”
Me negué a dejar al guarda en el suelo y pedí ayuda al chico de pelo rizado.
C.Sullivan: Escucha, necesito ayuda, tenemos que sacar a este hombre de aquí.
S. Nicholls: Esta mujer no para de gritar, así que si consigues que se callé podré ayudar a ese hombre.
El chico de pelo rizado cogió en brazos al guarda de seguridad y los cuatro seguimos hasta una de las salidas de emergencia. A pesar de que la alarma contra incendios había sonado, no aparecía el cuerpo de bomberos por ninguna parte.
Todos ya habían salido a la calle, pero se seguían oyendo gritos dentro. El chico de pelo rizado se percató de ello y sin pensárselo dos veces volvió a entrar dentro.
C.Sullivan: Espera, ten cuidado las llamas se han extendido.
S.Nicholls: No vamos a dejar a quién esté dentro ahí ¿no?
C.Sullivan: Deja que llame a los bomberos al menos.
El chico no hizo caso y desapareció entre la nube de humo. Llamé a los bomberos siguiendo también hacia la nube de humo pero algo fallaba, nadie cogía el teléfono. Desistí y me apresuré a correr dentro. Una enorme viga se había caído justo encima de la recepción y el pánico de pronto me invadió. El Planet se estaba consumiendo poco a poco y nadie hacía nada para evitarlo. Seguí por un pasillo hasta que di con el chico de pelo rizado, estaba de espaldas y tenía los brazos alzados. Tras contemplar la escena pude oír el sonido de una pistola recién cargada. Una mujer de rasgos asiáticos apuntaba al chico mientras hacía una llamada, parecía furiosa y empezó a murmurar con la voz del teléfono.
El chico de pelo rizado aprovechó en ese momento para asentarle una patada a la mujer dejándola caer al suelo.
No me había fijado que estaba en una de las habitaciones donde se guardaban archivos antiguos del periódico. A poco metros de la mujer, había un carpeta que contenía las palabras escritas en mayúsculas “ZERO CONSEQUENCES”.
Mientras el chico de pelo rizado sostenía los brazos de la mujer para que no se moviese, ésta no quitaba ojo a la carpeta que había mencionado.
No se si fue la inercia pero algo hizo que me dirigiese hasta la carpeta para cogerla.
S.Nicholls: ¡¡Corre, llévatela!!
El chico de pronto soltó un grito de dolor tras una patada que le había dado la mujer que empezó a correr tras de mí.
Tenía algo en las manos que no sabía ni siquiera que contenía, ni siquiera sabía si la mujer seguía armada y sin en menos de un segundo oiría el disparo de una bala dirigiéndose a mí.
Tras cruzar medio pasillo y coger por una de las desviaciones me encuentro con llamas por todos lados que cerraban el paso. Estaba rodeada y la mujer vestida con pantalón y camisa de cuero rojo no apartaba su mirada de la carpeta que llevaba en mi mano.
Mujer de rojo: ¡Dámela si no quieres tener problemas!
No estaba dispuesta a hacerlo, sabía que esa carpeta era importante como para dejarlo en las garras de la nueva Pretty Woman. Tras revisar sus manos y asegurarme que no iba armada, me dirigí hasta ella lentamente extendiendo mi brazo con la carpeta en su dirección.
La mujer puso una sonrisa como de victoria y tras seguir viendo como sus ojos no se desviaban de la carpeta, le hago un tras pies haciéndola caer al suelo. No tuve tiempo de echar a correr ya que ésta me había agarrado por una pierna cayendo también al suelo.
A golpe de mano y patadas logré escabullirme como pude de la mujer tropezando con el chico de pelo rizado.
En ese momento me sentí mas segura, lo cuál no hizo que mi adrenalina bajase. La mujer estaba en el suelo y parecía confusa.
S.Nicholls: ¿Estás bien?
C.Sullivan. Si…o al menos eso creo. La gata se ha encargado de dejarme chichón pero estoy bien.
S.Nicholls: Debemos salir de aquí, la policía y los bomberos ya están de camino.
Al instante, tres policías habían irrumpido en el pasillo. Tras llevarse a la mujer de rojo, salimos del Planet. Quedé aliviada tras ver como los bomberos apagaban las llamas que se habían esparcido. No podría hacerme la idea de ver al Planet chamuscado.
S.Nicholls: Te noto algo conmocionada, pareces la señora de la limpieza pero muda.
C.Sullivan: Estoy bien, gracias. Por cierto, Chloe Sullivan.
S.Nicholls: Sam Nicholls, encantado chica valiente. ¿Qué es eso que llevas en la mano?
C.Sullivan: Son unos apuntes de clase, no podía permitir que ardiesen en las llamas sabiendo que tengo examen en pocas horas.
Hice un amago de sonrisa, pero Sam puso cara de no tragárselo.
El Planet había recuperado la calma y ya eran las 6:25AM. Algunos encargados y reporteros habían llegado al edificio, nos preguntaron que había pasado y les contamos lo del incendio y nos dejaron regresar a casa.
De camino a la residencia, llevé a Sam en mi coche, no me había fijado en que tenía unos ojos verdes muy bonitos y lucía sonrisa de dentífrico. Llevaba una blusa a rayas y unos vaqueros desgastados.
C.Sullivan: Nunca te había visto en el Planet ¿trabajas en él?
S.Nicholls: Soy repartidor y me tocó hacer extras esta noche. Tu cara sin embargo si me suena, llegaste nueva hace un par de semanas. ¿Qué tal se siente al ser una chica para todo?
C.Sullivan: Oh…es agotador, los cafés no son suficientes para aguantar despierta con tanto timbre telefónico.
Habíamos llegado al campus y dejé a Sam en la entrada. Rodeó el coche hasta mi ventanilla y se quedó esperando.
S.Nicholls: ¿No estudias también aquí?
C.Sullivan: Antes tengo que pasar por la residencia, ya sabes…los libros y apuntes.
S.Nicholls: Ya llevas tu carpeta de examen, me gustaría tomar algo contigo antes de las 9.
Estaba tan aturdida que me costó reaccionar, solo pensaba en llegar a la residencia para tirarme a la cama y curiosear la carpeta que había cogido. Tuve que inventarme una excusa barata, a pesar de que quería ser sincera con Sam.
C.Sullivan: No querrás que una chica vaya con la cara llena de hollín y ropa polvorienta, ¿no?
S.Nicholls: En ese caso, te veré esta tarde entonces.
Y tras un gesto de decepción, dejó sobre el parabrisas del coche una nota con su número de teléfono.
Había llegado a la residencia y tras una ducha tibia empiezo a ojear la carpeta. No tenéis ni idea de la cara que se me quedó al leer un nombre muy familiar a mitad de párrafo. Tenía una historia, y era la ocasión perfecta para aprovecharla.
Continuará…
Sabía que estaba infringiendo la ley, esta carpeta no debería estar en mis manos, pero lo acontecido en las últimas horas hizo que me arriesgase y empezara a investigar.
Aparecían varios nombres de gente fallecida: Jude Royce, Amanda Rothman, Corin Jones y Sam Phelan. El último me resultó familiar hasta que caí en la cuenta que se trataba de un policía de Metrópolis que años atrás estuvo en Smallville investigando a Lex.
Tras revisar el historial de cada una de las personas, descubro que había un lío amoroso entre Jude Royce y Amanda Rothman, los cuales habían anunciado campanas de bodas semanas antes de la muerte de Jude (El agraciado novio). Según data, había asesinado en un club nocturno conocido como El Club Zero. Una bala mortal asentada en el pecho hizo que muriese a los pocos minutos. Amanda se encontraba esa noche en compañía de Lex y presenció el asesinato donde acusaron en un principio a un portero de dicho club que curiosamente era amigo de Lex.
Tres años después de la muerte de Jude y del suicidio de su novia Amanda, aparecen nuevos asesinatos relacionados con el caso sacando a la luz datos relevantes como que Amanda era quién realmente había matado a su novio Jude ya que lo pillo con 2 mujeres en el Club Zero cuando acudió con Lex. En un principio se sospechó de el portero del club y de Lex donde aquí interviene Sam Phelan, antiguo socio policial de Lex que dejó a ambos libres de sospecha.
Un caso bastante complejo pero que seguía dejándome intrigada ¿por qué aquella mujer de rojo quería robar el informe? Lo más probable es que ella habría sido la responsable del incendio para desviar la atención.
La mujer de rojo debía de estar en estos momentos en comisaría así que decidí ir hasta allá. Era hora de asaltarla con mi arsenal de preguntas.
Eran las 10:24AM de la mañana, Metrópolis lucía un cielo despejado y el contraste de los edificios dibujaba formas caprichosas sobre las calles de la ciudad a causa del radiante sol de la mañana.
Tras preguntar en comisaría por la mujer de rojo, me deniegan su visita. No podía rendirme tan fácil, tendría que hacer algo para conseguir una cita con Miss labios carnosos. Rodee el edificio y entré por la puerta trasera que daba a una pequeño café instalado dentro de la comisaría para el personal. Una mujer rechoncha con cara de amargada me sirvió un café doble mientras iba al almacén en busca de más azúcar. Era la oportunidad perfecta ya que la estancia estaba desierta a esas horas. Al fondo había un baño que no estaba dividido sin diferencia de sexos. Tras cruzar la puerta di con lo que buscaba, el vestuario de la policía.
Al tratarse de un único edificio, el baño conectaba la cafetería con la comisaría con lo cual era una travesía de acceso a ambas partes.
Había ropa sucia en una cesta sobre una de las lavadoras del recinto, tras buscar pantalón y chaqueta, Chloe Sullivan pasa de ser una reportera de investigación a la agente Sullivan.
Los pantalones eran 3 tallas mas que la mía y el cinto estaba en el limite para poder sostenérmelos, tras rebuscar en la cesta en busca de una gorra de policía, salgo de los vestuarios en dirección a la comisaría intentado que la gorra no se me fuese al suelo.
Con paso firme y tras un varonil “buenos días” me dirijo hasta las celdas de final de pasillo en busca de mi presa. Allí estaba, en la celda número 14 estaba la mujer de rojo ahora vestida con un mono azul. Estaba sentada en una silla mirando al frente, al verme vestida de policía puso cara de pocos amigos.
Decidí arriesgarme y me quité la gorra dejando ver mi rostro. La mujer me reconoció enseguida y en sus ojos brillaba su rabia por estar encerrada allí.
C.Sullivan: Veo que no olvidas mi cara, verás no entiendo por qué querías esa carpeta pero estoy segura de que no querías devolverla a comisaría ¿verdad?
Mujer de Rojo: No es asunto tuyo, devuélvemela, es un caso importante.
C.Sullivan. Tal vez lo haga si me cuentas porqué hay un sin fin de muertos y aparece el nombre de Lex Luthor.
Mujer de Rojo: Luthor es complice de su muerte, y pienso demostrarlo. Lex solo corrió con la suerte de estar respaldado por Phelan, sino estaría pagando por su muerte.
C.Sullivan: ¿Por la de quien? ¿Por la de Jude Royce? No fue Lex quien lo mató, sino su propia novia, Amanda Rothman.
Mujer de Rojo: No hablo de Jude Royce ni de Amanda. Hablo de Corin, lo mataron porque lo obligaron a modificar la historia.
C.Sullivan: ¿la de Jude Royce?
Mujer de Rojo: Exacto, Corin jamás debió mezclarse con esa gente. El hermano de Amanda juró venganza por su hermana y contrató a Corin para asustar a Lex ya que se parecía mucho al novio de Amanda, Jude Royce.
C.Sullivan: ¿Hablas de John Rothman? ¿El hermano mayor de Amanda?
Mujer de Rojo: Por su culpa mataron a Corin. Pienso demostrar que fue el hermano de Amanda quién lo mató, solo lo contrató para sus fines personales y ahora lo han soltado a los 2 años de cárcel que estuvo en Metrópolis. ¡¡Debe pagar por lo que le hizo a Corin!!
Las cosas empezaban a encajar mejor, el caso de Corin Jones era el que menos información tenia en la carpeta Zero Consequences, era como si su muerte no haya tenido importancia, solo decidieron condenar a dos años de cárcel a John Rothman por asesinato. ¿Por qué motivo ahora había sido liberado?
Al fondo se acercaban dos agentes contando chistes, decidí apresurarme para escapar pero la mujer de rojo sacó el brazo por la barandilla y me agarró de la chaqueta.
Mujer de Rojo: Ayúdame a salir ¡Vamos!
C.Sullivan: No puedo hacer eso, investigaré lo ocurrido, volverás a tener noticias si te portas bien.
Mujer de Rojo: Es la verdad, John mató a Corin.
Tras escabullirme de “pulpo-women” me quedo con la inscripción grabada en su etiqueta de presa y salgo del recinto con mi nuevo traje de policía con olor a tabaco barato.
Shamanta Jones, su historial revelaba que era la mujer de Corin Jones, con lo cuál el amor volvía a fluir en este caso policial. Nuestra chica de rojo no es mas que una esposa llena de odio y venganza que quiere volver a meter en la cárcel al que asesinó a su marido.
Tenía varios antecedentes penales y huyó de China hace año y medio, su país natal ya que la policía la estaba buscando por robo y asesinato. ¡Menudo historial tiene! Se ve que le gusta las historias de caza-recompensas ya que al igual que su difunto marido, Shamanta Jones se dedicaba a la sangrante profesión de asesina a sueldo.
Aún no entiendo como pude escabullirme de tal personaje, todo gracias también al repartidor con los ojos mas bonitos que he visto, Sam.
Ya eran las 12:00 y las horas caían a la velocidad de la luz. Tras revisar el historial de John Rothman, el hermano de Amanda que recientemente ha salido de la cárcel, descubro que vive a las afueras de la ciudad. Si está en libertad, supongo que estará disfrutando de su “hogar dulce hogar” mientras hace ejercicios con el mando a distancia.
Tras visitar su casa, me recibe una mujer de mediana edad con la mirada perdida. Pregunto por John y la mujer puso un gesto de desagrado limitándose a contestar que estaba ingresado en Belle Reve, el manicomio más lleno de todo Metrópolis. Allí me informan de que efectivamente John Rothman esta ingresado allí tras su reciente salida de la cárcel debido a un traslado ya que afirman que Rothman se volvió cuerda tras no soportar la idea de que su hermana estaba muerta, es decir, seguía traumatizado por su suicido hará unos 3 o 4 años.
Un caso realmente escalofriante, por un lado una pareja muerta, una asesina a sueldo sedienta de venganza y un calvo que hasta el momento parece el ángel de la caridad con su túnica blanca. Bien Chloe, ya va siendo hora de visitar a Lex Luthor.
Continuará...
Estaba en plena campaña para presentarse a senador y su despacho estaba lleno de asesores y empleados que buscaban la mejor imagen para promocionar a Lex. Seguramente se habrá aplicado alguna crema abrillantadora en la cabeza antes de la toma de fotos, eso a las señoras mayores gusta mucho.
No pareció alegrarse al verme entrar por la puerta aunque fue amable y dejó de hablar con uno de los asesores.
Lex Luthor: ¿Qué te trae por aquí Chloe? ¿Has decidido promocionar mi campaña?
C.Sullivan: No exactamente Lex, me gustaría que me dedicases unos minutos y volvamos al pasado, exactamente hace 6 años ¿recuerdas el Club Zero?
Lex Luthor: Chloe, no se a que viene eso ahora pero ese caso ya fue resuelto por la policía hace 4 años cuando un psicópata intento asesinarme.
C.Sullivan: ¿Supongo entonces que estarás al tanto de que el que contrato a ese psicópata como llamas ha quedado en libertad?
Lex Luthor: Chloe, no es el momento de hablar sobre este tema, estoy en plena campaña y…
C.Sullivan: ¡¡Lex!! Si es el momento sabiendo que ha aparecido un informe que data hace 6 años y tu nombre aparece en él. Ese archivo policial seguramente habrá sido actualizado tras la salida de John Rothman, el hombre que contrató a Corin Jones, ambos intentaron asesinarte.
En ese momento Lex bajó la cabeza y parecía frustrado.
Lex Luthor: ¿Estas investigando mi vida privada Chloe? Ten cuidado con lo que haces.
C.Sullivan: ¿Acaso no te importa que alguien haya salido de la cárcel sin haber terminado su condena por asesinato, Lex? Estabas implicado, lo sabes mejor que yo. Solo quiero conocer la verdad, saber que ocurrió con Corin Jones antes de su muerte, su mujer asaltó ayer el Daily Planet y ahora está detenida en comisaría.
Lex Luthor: Chloe, esto no es de tu incumbencia, yo personalmente me encargaré de solucionarlo.
C.Sullivan: Ya estoy implicada Lex, he conocido la versión de Shamanta Jones, es la mujer de Corin.
Lex Luthor: Shamanta Jones es una asesina a sueldo, al igual que lo fue Corin que quiso matarme a cambio de una fortuna ofrecida por John Rothman. Si sigues investigando me encargaré de que tu sueño planetero llegué a aterrizar en la puerta trasera. Deja el caso Zero.
Eso realmente me dolió, sabía que Lex en muchas ocasiones era despiadado y se parecía mucho a su padre. Pero estaba nervioso y parecía decidido a hacerlo.
C.Sullivan: Hay algo que ocultas Lex, y pienso descubrir de que se trata. Si no querías que esto salpicase a tu campaña electoral, deberías al menos hablarlo conmigo. Soy objetiva pero aun hay muchas cosas que no se, pero es una oportunidad que tengo y que no pienso desaprovechar.
Salí de la habitación dejando a Lex jugando al fotomatón y me encaminé al Planet. Quizás allí encuentre algo de interés.
Estaba tan centrada en el caso que había olvidado mi teléfono móvil por unas horas, tenías 3 llamadas de Sam y un mensaje:
No olvides que me debes un café, te veré esta tarde.
Sam
Si fuese por mí hasta te untaba de nata, pero lo dulce puede esperar, primero pasamos a la acción y luego recibimos postre.
14:00PM. Daily Planet, Oficina de archivos antiguos.
Lo bueno de trabajar en el Planet es que tienes acceso a muchas salas con la simple excusa de “Me han encargado ir por unos archivos” o “Se ha roto la impresora y se ha atascado el papel”.
Año 1999, en el Planet se publicó el caso Zero Consequences y por ningún lado salía Lex, como bien se afirmaba en el extraño informe policial, Sam Phelan se había encargado de que Lex estuviese al margen.
Seguí buscando, año 2000, “Amanda Rothman, amiga de Lex Luthor muere tras suicidarse en su apartamento”
¡¡Bingo!! Parece ser que Phelan por ese año había roto ya su amistad con Lex, el artículo dejaba rumores sobre la posibilidad de que Lex estuviese implicado en la muerte de Amanda.
Año 2001, esto parece mas interesante aún, junto a la copia del periódico publicado el 29 de octubre de ese año había un documento en el cual se mencionan los antecedentes penales de Corin Jones. ¡¡Vaya!! Se nota que lo compartía todo con su mujer, incluyendo sus aficiones mas tentativas.
Aún había mas, su mujer, Shamanta Jones, había intentado asesinar a Lex en varias ocasiones por encargo de multimillonarios que habían hecho negocios con Lex y habían salido mal parados.
Y ya para poner la guinda al pastel, informes sobre Jonh Rothman. Estuvo junto a su hermana durante mucho tiempo tras la muerte de su novio pero desapareció misteriosamente para ajustar cuentas con Shamanta Jones.
Vaya, vaya…así que estos también se conocían. Ya veo que el hermanito de Amanda no era un santo. A saber que se traía con los Jones por aquel entonces.
Tenía muchos datos pero aun seguía sin saber porque estaba la carpeta “Zero Consequences” y estos archivos policiales en el Daily Planet, no cuadraba.
De pronto, chasqué los dedos y tuve una teoría acerca de ello. Si hay tantos entresijos ocultos entre Lex y los Jones, quizás Lex haya tratado de ocultarlos para evitar sospechas pero claro ¿sospechas de que? Hasta el momento no ha cometido ningún delito ni ha matado a nadie.
¡¡La campaña!! Lex lleva con esta campaña desde hace dos meses, seguro que se encargó de guardar todos los trapos sucios en los que ha estado implicado para evitar que su candidatura a senador no baje como la espuma.
Todo cuadra, por eso la gatita Shamanta amenazaba a Lex de que pagaría al mismo tiempo que decía que Jonh Rothman también pagaría en la cárcel de nuevo. ¿Podría ser que Lex haya sido el causante de la explosión a fin de evitar que Shamanta se llevase los archivos policiales ocultos en el Planet?
El puzzle cada vez iba tomando forma, quizás las ultimas piezas me las proporcione Shamanta.
Sabía que Shamanta seguía en comisaría, y esta vez no tendría tanta suerte para infíltrame y pasar inadvertida con mi traje de policía. Estaba en una situación desesperante, tenía la clave pero no las herramientas para abrir la puerta.
Decepcionada, volví a la residencia con ganas de relajar mi mente. Al llegar a casa, había una nota de Lana pegaba en el monitor del portátil:
El teléfono no ha dejado de sonar en todo el día. Tienes mensajes en el contestador.
Lana.
Supuse que serían todas de Sam…pero pensándolo bien, Sam no tenía el número de la residencia. Tal vez sea Clark o Lois pidiendo un S.O.S de “libérame de las garras del General”.
Abrí el auricular del teléfono y agotada me dispuse a escuchar. Me quedé petrificada al escuchar una voz familiar con acento asiático:
Tienes que ayudarme, es importante que sepas esto, si eres lista te ayudará a saber la verdad. Lex contrató a alguien para que explotase la bomba en el Daily Planet. Alguien debió darle el toque de que yo estaba en Metrópolis y que iba en busca de los archivos.
Lex esta en plena campaña electoral, no quiere trapos sucios pero yo quiero venganza para el asesino de mi marido. Se que trabajas en el Daily Planet, por eso te he llamado, he depositado toda mi confianza en ti y eres la única posibilidad de que John Rothman vuelva a la cárcel. Ve hasta Belle Reve, Lionel Luthor ha pagado al centro para hacer creer que John estaba loco y que debía recibir tratamiento en un psiquiátrico…tienes que…
En ese momento, se colgó la llamada tras oírse una voz de fondo que decía “Se ha acabado el tiempo” Era un agente de policía de la comisaría de Metrópolis.
Mi puzzle estaba completado, John Rothman consiguió salir de la cárcel gracias a Lionel Luthor con el fin de sacar trapos sucios que salpicasen a Lex. Estaba claro que Lionel no quería que su hijo ganase las elecciones. ¡¡Menuda familia!!
Sabía que estaba entrando en terreno prohibido, pero tenía un caso resuelto. No resistí la tentación y cree un artículo para el Planet. Al día siguiente ya estaba en la mesa de la Pauline Kahn, la directora de Planet.
Esa misma mañana me solicitó en su despacho.
P.Kahn: ¡¡Sullivan!! ¿En que lío te has metido esta vez?
C.Sullivan: Se que vuelve a aparecer el apellido Luthor pero es la pura verdad, es un caso de 6 años que se ha reabierto la madrugada de ayer señora Kahn,. Están todas las pruebas necesarias y he solicitado informes médicos en Belle Reve y en comisaría. John Rothman no está loco, Lionel pagó para hacer creer que lo estaba aprovechando que su hijo Lex está en plena campaña.
P.Kahn: No dudo de tu palabra ni de tu informe. Lo cierto es que descubriste un informe policial que no pertenecía aquí y te lo llevaste sin consultarlo.
C.Sullivan: Vamos señora Kahn, ¿Qué buen periodista haría tal cosa?
P.Kahn: Los malos sin duda alguna. Tienes agallas Sullivan, te arriesgaste sabiendo que podrías salir mal parada de este caso y aún así fuiste objetiva, eso es lo que define a una gran periodista. Pero te recuerdo que trabajas en el sótano del periódico así que no quiero que esto te suba los humos.
C.Sullivan: Si señora Kahn pero vamos dígame…¿Qué piensa hacer con el artículo?
P.Kahn: Publicarlo por supuesto, sin duda es una noticia de interés social y responde a un caso de crimen que ha sido resuelto gracias a ti. Enhorabuena Sullivan, eso si, a partir de ahora, no bajes la guardia, los Luthor pueden ser muy peligrosos, pero mientras trabajes aquí, nadie te va a despedir viniendo de un Luthor.
La señora Kahn fue amable y sincera conmigo, experimenté la sensación de formar parte de esta gran familia, trabajar en el Planet tiene ventajas y desventajas, pero no hay mayor premio que sentirte protegida aún defendiendo tus ideales y dejando siempre por delante ese instinto profesional que tanto deseo alcanzar.
Tras salir del despacho de la señora Kahn con una sonrisa de oreja a oreja al fondo visualizo a un chico con unos ojos verdes perceptibles a kilómetros. Sam me esperaba en la puerta del ascensor con café en mano y una cara de corderito degollado.
Sam: Parece que al final, he tenido que beberme este café solo.
C.Sullivan: Cuanto lo siento, anoche estuve muy liada y esta mañana he tenido que ir al despacho de la señora Kahn para…
Sam: No te preocupes, aún sigues aquí ¿tienes 10 minutos para al menos una escapadita a la azotea del Planet?
C.Sullivan: Allí no hay máquina de cafés Sam.
Sam: Ya, cierto…pero estoy dispuesto a compartir el mío.
Y señaló al café doble que llevaba envasado en la mano. Casi me derrito tras la sonrisa y el gesto que me dedicó. Creedme, este chico es un sol asi que con paso decidido me apresuré hacia él y me agarre de su brazo rumbo a los altos del Planet a disfrutar de un café mañanero en compañía del mejor “repartidor de cafés” de todo Metrópolis.
Continuará…
El último examen oficial del mes estaba a punto de empezar. Eran las 11 de la mañana y en 2 horas podría disfrutar de un respiro hasta las 4 de la tarde, hora oficial donde toca rutina en el Planet.
Durante semanas, en el campus se anunciaba mediante carteles una de las mejores fiestas que organizan cada año en un local de moda de Metrópolis. Si os contase lo que ocurrió exactamente os quedaríais petrificados.
Su organizadora, Amy Jonhson se encargaba de que todo estuviese a punto, a veces daba la impresión de que le preocupaba más esa fiesta que el último examen del cuatrimestre. Amy era la típica guapa de ciudad que no puede vivir sin su teléfono móvil y sin gloss para los labios. Junto a dos chicos más, altos como dos torres, vendían las entradas a las afueras del Campus.
Junto a la fuente de la entrada principal me esperaba Sam. Aún no lo he contado pero, me he acostumbrado a pasar ratos con él, bien sea en el Planet o en las tardes “libres”.
C.Sullivan: La puntualidad es lo tuyo, 13:00h.
S.Nicholls: No me gusta llegar tarde para quedar con mi reportera favorita.
C.Sullivan: Vaya, gracias. ¿vas de camino al Planet?
S.Nichols: Mas bien voy de camino a donde tu me lleves.
Es encantador, siempre consigue sacarme una sonrisa, aun recibiendo marrones por parte de los superiores del Planet.
C.Sullivan: Bien, entonces podríamos…
De pronto, Amy Jonhson y sus dos fortachones se acercaron hasta nosotros interrumpiendo la conversación.
A.Jonhson: …entonces podríais veniros esta noche a la fiesta que damos los universitarios de Química ¿Qué me decís parejita?
Sam y yo nos cruzamos miradas dubitativas pero se me adelantó a la respuesta y pagó por dos entradas a la entrometida de turno.
S.Nicholls: Aquí tienes, déjame dos.
A.Jonhson: ¡Bob!
Uno de los acompañantes de Jonhson sacó del bolsillo de su camiseta dos entradas plastificadas de color verde.
A.Jonhson: Aquí tenéis parejita y no olvidéis que será la mejor fiesta de vuestra vida.
Estaba segura de que Jonhson no iba por mal camino a pesar de que Sam era 3 años mayor que yo y que seguramente habrá tenido infinitas fiestas universitarias donde la música y el alcohol son los protagonistas indiscutibles.
Lo cierto es que esa noche, Sam y yo nos reunimos en el centro de Metrópolis de camino hacia la fiesta. Era un local de moda implantado hace poco en la ciudad. El portero nos dio la bienvenida con un movimiento de cabeza indicando que si teníamos entradas. Ya dentro, el local era bastante amplio y tenía buen ambiente.
S.Nicholls: ¿Sueles salir mucho por Metrópolis?
C.Sullivan: Para serte sincera es la primera vez que salgo por aquí. En Smallville nos tenían acostumbrados a quedadas cerca del lago o fiestas en graneros o cuevas antiguas.
S.Nicholls: Que no se diga que no sois especiales.
Una muchedumbre a nuestro alrededor bailaba al ritmo de la música y Sam y yo decidimos acercarnos hasta una de las barras.
Sam pidió una cerveza y yo opte por una tónica para empezar.
S.Nicholls: ¿No prefieres tomar algo mas caluroso?
C.Sullivan: Ya para eso te tengo a ti, ¿no crees?
De pronto una chica calló al suelo cerca de nosotros, por un momento pensamos que ya debía de estar borracha pero al darle la vuelta vimos que tenía el rostro pálido y sus labios tenían un tono verdoso. Sin darnos a tiempo de preguntarle si estaba bien, uno de los guardias se acercó y se la llevó hacia el almacén.
C.Sullivan: No parecía tener buen aspecto.
S.Nicholls: Ya, será mejor que vayamos a bailar un poco ¿no crees?
Sam me agarró del brazo y me acercó hasta uno de las salas de baile, entre destellos de luz y focos, la muchedumbre disfrutaba de la música. La mayoría llevaban en la mano un vaso “old fashion” que contenía un líquido verdoso que no pintaba buen aspecto pero a todos parecía gustarles. Algo no encajaba ya que muchos se comportaban de forma extraña, sin mencionar que vi a uno de los tímidos empollones de mi clase sin camiseta y bailando con una chica.
S.Nicholls: Ten, esto debe estar bueno.
Tras girarme, Sam llevaba dos vasos iguales a los de los demás y antes de que pudiese probarlo se lo quité de las manos.
C.Sullivan: Espera, deja eso Sam. Fíjate, todos beben lo mismo y fíjate en sus rostros, están pálidos y tienen los labios de color verde.
S.Nicholls: Estarán pálidos de tanto alcohol que han bebido, lo verde de los labios debe ser colorante que lleva la bebida. Vamos bebe un poco.
C.Sullivan: Para, para Sam.
Examiné el líquido que contenía el vaso y estaba claro que no olía a kiwi o algo por el estilo. Era tan espeso que parecía flubber en vez de una bebida alcohólica. De pronto, caí en la cuenta.
C.Sullivan: ¡Sam! ¿Conoces la kriptonita?
S.Nicholls: ¿kripto que?
C.Sullivan: Un día tendré que llevarte por Smallville entonces.
Cogí a Sam del brazo y me dirigí con él hacía el almacén de antes dejando atrás las viscosas bebidas.
S.Nicholls: ¿Chloe a donde vamos?
C.Sullivan: Escucha, creo que esta gente está siendo “drogada” con kriptonita, no se exactamente que es lo que contiene la mezcla pero hace que la gente vaya cayendo poco a poco. Si te fijas, hay hombres vestidos de negro repartidos por todo el local, parecen simples porteros pero parecen más bien transportistas de muebles. Se están llevando a ese almacén a todo el que cae.
S.Nicholls: ¿Me estas diciendo que alguien intenta aguar la fiesta con esa kriptonita de la que hablas?
Nos acercamos hasta el almacén, allí estaba un hombre vigilando la puerta, era el único punto de acceso así que decidimos dejarnos caer al suelo cerca de la puerta simulando que también estábamos afectados por la bebida de kriptonita. El cabezón con cara de melón no tardó en acercarse y recogió primero a Sam llevándolo hasta el almacén. Era mi oportunidad para infiltrarme dentro.
Me quedé estupefacta nada más cruzar la puerta. Había varias habitaciones, de todas emanaba una luz verde que iluminaba todo el almacén. En cada habitación, había varias camillas con varios de los muchos que habían bebido el brebaje. Estaban conectados a una especie de cableado que llegaba a unos depósitos que iban almacenando un líquido de un color verde ya más oscuro.
De pronto, alguien me tocó el hombro y casi suelto un grito del susto. Era Sam, estaba tan estupefacto como yo.
S.Nicholls: Debemos salir de aquí Chloe. Llamaremos a la policía y solucionaremos esto.
Uno de los hombres de negro nos vio y empezó a correr. Esta vez el truco de la doncella desmallada no funcionaria, así que nos echamos a correr también. Era un almacén realmente grande, tan grande como las salas de la discoteca en sí.
El hombre apuntaba un arma y comenzó a disparar, nos metimos en una de las habitaciones y cerramos la puerta bloqueándola con una silla.
S.Nicholls: Menudo lío en que nos hemos metido. Toda esa gente estaba conectada a algo que les sustraía ese líquido verde ¿que clase de psicópata haría algo así?
C.Sullivan: No lo se, pero quizás esto pueda ayudarnos.
Sobre una mesa de trabajo, habían varias carpetas esparcidas por la mesa, tenían como una especie de receta además de unas instrucciones de uso, como si de un medicamento se tratase. También habían varias cajas con el mismo líquido verde embotellados en tubos de unos 15 centímetros.
El hombre seguía golpeando la puerta, pero la silla seguía cortando el paso.
S.Nicholls: Tenemos que salir de aquí.
Señaló al techo y había un conducto de ventilación con una rejilla metálica. Sam levantó uno de las mesas poniéndola en posición vertical y se subió para abrir el conducto.
S.Nicholls: Rápido, coge esos documentos y un frasco del líquido ¡Vamos!
La puerta se abrió finalmente y el troglodita matón apuntó con la pistola. No se había fijado que justo encima de él estaba Sam, así que con la misma rejilla que sujetaba en el brazo derecho la soltó cayendo en el portaaviones que llevaba el segurita por cabeza.
Los dos nos metimos por los conductos hiendo a parar a uno de los callejones traseros. Seguimos corriendo dirección a comisaría.
S.Nicholls: Espera Chloe, ¿por qué no echas un vistazo antes de entregar las pruebas?
C.Sullivan: Según la receta, el brebaje contiene kriptonita líquida mezclada con un 25% de alcohol y estupefacientes.
S.Nicholls: Si recuerdas, de la gente afectada salía un liquido verde mas oscuro, debía de ser una mezcla de sangre y esa cosa verde.
C.Sullivan: Seguramente la kriptonita permitía la extracción de ambas sustancias en una sola pero…¿para qué?
La respuesta fue inmediata, el mismo troglodita de antes estaba al final de la calle. Si habéis visto Hulk seguramente os hubiese recordado a ese personaje de ficción ya que estaba totalmente verde y en sus pupilas se distinguía un blanco destellante.
En su mano, sostenía una jarra que contenía el nuevo líquido verdoso oscuro que se había bebido.
S.Nicholls: Parece que nuestro amigo ha probado a beberse esa cosa. ¡¡Corre!!
Nos echamos a correr sin saber a donde ir mientras Mr Hyde nos seguía a pasos largos que retumbaban en nuestros oídos.
Clark, ojalá estuvieses aquí, al menos tu podrías hacerle frente pero tuviste que irte justo este fin de semana a Grandville con Lana.
Sam y yo corríamos a más no poder, conseguimos salir definitivamente del callejón y estábamos en medio del tráfico nocturno. Sam sostenía en su mano el teléfono y había llamado a la policía, casi no podía respirar y se le cortaba la voz al hablar por el auricular.
Llegamos hasta un parque y nos metimos en él para intentar despistar al engendro que nos seguía. Tenía tanta fuerza que derribaba árboles y bancos. Parecía un alien enloquecido, la kriptonita estaba en su cuerpo junto con diferentes tipos de sangre de jóvenes drogados con el “Flubber brebaje”.
Finalmente, consiguió alcanzarnos a la altura de un gran árbol. Se detuvo justo en frente y de su boca empezó a salir sangre…aún así se sostenía de pie y no parecía afectarle.
Cosas como estas no se ven ni siquiera en Smallville salvo que guardaba relación con la kriptonita.
Viendo que se acercaba cada vez más, Sam se metió en medio para hacerle frente. Lo cogió del cuello mientras gritaba de dolor. Tenía una fuerza descomunal y Sam no aguantaba mas el apretón que estaba recibiendo.
Afortunadamente, llegó la policía y tras asentarle varios balazos en la espalda al mutante, éste se desplomó en el suelo recuperando su constitución humana. Había muerto y sus ojos dejaron de ser blancos.
Todo quedó en un susto, y tras investigar el caso con las pruebas que teníamos, la policía detuvo a todo un arsenal de hombres y estudiantes que estaban detrás de la trama, entre otras como Amy Jonhson. Su padre era científico y fue quién había diseñado el brebaje; ellá se encargó de organizar la fiesta en busca de víctimas. Ambos tomaban con regularidad la pócima resultante de la fusión entre sangre y kriptonita a saber para qué.
No conseguí hacerme con la historia completa para el Planet ya que la televisión se había adelantado, pero si conseguí gracias a la señora Kahn un columna para opinar acerca del caso por ese día. Sus palabras fueron “No se como lo haces, pero te metes en todos los fregados Sullivan, por esta vez tendrás la opinión en una columna pero de aquí a que la consigas fija tendrás que esforzarte mucho”
La señora Kahn era dura, pero sabía que empezaba a sentirse un pelín orgullosa de mi trabajo.
Esa misma mañana, Sam me esperaba en la puerta del ascensor mientras aplaudía.
S.Nicholls: Un caso más resuelto por Chloe Sullivan. Enhorabuena.
C.Sullivan: No olvides que sin ti, nada de esto lo hubiésemos podido contar. Fuiste muy valiente Sam.
S.Nicholls: Tengo que reconocerte que ese bicho daba miedo, pero no podía permitir que tu primera fiesta en Metrópolis acabase quitándote la vida.
C.Sullivan: Muchas gracias de verdad. ¿Qué tal el cuello?
Sam llevaba puesto un collarín, tenía varios cortes además de la fractura de cuello.
S.Nicholls: Vamos, necesito tomar el aire. ¿Café o brebaje verde?
C.Sullivan: Vamos anda, esta vez invito yo, la máquina de cafés seguirá colapsada a estas horas pero merece la pena esperar a cambio de un respiro en la azotea.
S.Nicholls:¿Qué tal un masaje en el cuello después?
C.Sullivan: Tu sentido del humor te llevará lejos, Sam.
Continuará…